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El cambio empieza en casa…

El cambio empieza en casa…

Con la inseguridad que se ha suscitado en fechas recientes en diferentes zonas del país y, de manera particular, en algunos municipios del Estado de México, permanecemos con los sentidos alterados, con un miedo constante y una sensación de estar viviendo en tierra de nadie, sin aplicación de leyes, sin derechos humanos para las víctimas pero sí para los delincuentes, sin autoridades responsables pero sí como parte de la delincuencia organizada y la corrupción.

En medio de este caos, por un lado surgen grupos que se unen para protestar y exigir a las autoridades que hagan su trabajo, por otro lado se leen historias de terror en todas las redes sociales: jóvenes desaparecidos, mujeres asaltadas y agredidas sexualmente, descubrimiento de cadáveres, amenaza de “comandos armados en la zona”… y un tercer grupo se dedica a pedir que no se cree pánico entre la población, que las historias son inventadas para organizar un ambiente de terror.

¿A quién creerle? Si bien no estamos nunca preparados para una agresión o cualquier asalto por parte de la delincuencia, tampoco se puede permanecer como si nada sucediera. Es una obligación por parte de nosotros mantenernos alertas y seguir las normas básicas de seguridad tanto en casa como en la calle. México Unido contra la Delincuencia, AC, sugiere los siguientes lineamientos para que, en la medida de nuestras posibilidades, arriesgarnos lo menos posible:

  • Elabora tu ruta con anticipación.
  • Lleva siempre contigo un silbato o una alarma personal. No dudes en usarlo en caso necesario.
  • Procura no andar en la calle durante la noche sin compañía.
  • Evita las áreas solitarias, parques, planchas de estacionamiento, callejones, etc.
  • Acortar distancias por atajos puede ahorrarte tiempo, pero también te expone a otro tipo de peligros.
  • No uses joyas mientras andas en la calle. Las joyas y relojes vistosos, llaman la atención de los delincuentes.
  • Vístete con ropa y zapatos cómodos, que te permitan moverte de prisa e inclusive correr, si fuera necesario.
  • Lleva sólo el dinero que necesitas para ese día y el lugar a donde vas.
  • En la medida de lo posible, evita el uso de bolso de mano, de preferencia lleva tu dinero en la bolsa delantera de tu pantalón. Si tienes la necesidad de usar bolso de mano, elige un modelo que no tenga correa larga, para que puedas sujetarlo firmemente con tu brazo y pegarlo a tu cuerpo.
  • No cargues documentos importantes si no los vas a necesitar.
  • No comentes tu vida ni tus cosas personales con extraños, ni con amigos delante de extraños.
  • Si requieres que te orienten respecto a alguna calle o lugar específico solicítalo en un lugar público.
  • No subas con extraños a su automóvil.
  • Camina a “buen paso” procurando que tus pasos sean firmes, seguros, con la cabeza erguida, sin mirar hacia abajo ni a tu alrededor. ¡Demuestra confianza!
  • Muéstrate confiado(a), seguro(a) de ti mismo(a), aun si te encuentras solo(a) en un lugar que no te es familiar; jamás demuestres confusión o nerviosismo.
  • Si tienes necesidad de caminar por la calle durante la noche, elige calles bien iluminadas y camina al centro del arroyo, de ser posible.
  • No uses audífonos, ya que te impedirían enterarte de lo que sucede a tu alrededor.
  • Si notas que alguien te sigue, cruza la calle y pásate adelante de la gente que va caminando en esa acera, entra en cualquier tienda o sitio público. Si la persona que te sigue también entra, llama la atención, pide ayuda. No te quedes solo (a).
  • Si no hubiera ningún establecimiento al que puedas entrar, haz ruido, con un silbato o cualquier cosa que suene fuerte, esto llamará la atención de otras personas, espantará momentáneamente a tu atacante y tú podrás huir.
  • Si te siguen en coche, da vuelta a la calle y camina en dirección opuesta al tránsito vehicular.
  • Si tienes que caminar en el mismo sentido del flujo vehicular, no te acerques demasiado a los coches, así evitarás que puedan arrebatarte el bolso o introducirte por la fuerza al automóvil.
  • Ten especial cuidado cuando te den “aventones”, ve sólo con amigos de confianza y evita las áreas solitarias y calles oscuras.
  • No hagas alarde de la posición económica de tu familia. Debemos ser reservados en lo que se refiere a bienes e inmuebles, paseos y datos familiares.
  • No llames la atención, procura simplemente trasladarte de un lugar a otro.
  • No te vayas “de pinta” sin avisar a tu familia, si algo te llegara a suceder, tu familia debe saber siempre a dónde y con quién vas para poder prevenir cualquier posible riesgo.

En el último punto quiero hacer hincapié. La velocidad y carga de trabajo en la que vivimos actualmente obliga a los padres a estar menos alerta de sus hijos, pues la mayoría de las mujeres trabajamos fuera de casa al parejo de los hombres. Ante las circunstancias, muchos padres “delegan” la educación de sus hijos por completo a las escuelas, y creen que aparte de la instrucción académica, las escuelas deben enseñar urbanidad, respeto, valores, normas morales… y sí, puede ser que algunas escuelas o algunos profesores incluyan en su cátedra algo, pero no es su obligación. Mientras, en casa, se le exige al hijo o hija mantener excelencia académica, y sus necesidades emocionales pasan a segundo término o simplemente desaparecen. Nuestra obligación como padres es también DAR AMOR, no sólo casa, vestido, sustento y escuela. En el amor se respaldan todas las normas morales, los principios de conciencia universal, de respeto, de solidaridad… Las buenas calificaciones NO HACEN buenas personas, el amor sí. Si anteponemos las satisfacciones personales y emocionales antes que las laborales, definitivamente formaremos a jóvenes más seguros de sí mismos, más respetuosos, que sienten confianza plena en sus padres y no sólo obedecen movidos por el temor o la obligación. Un hijo que tiene confianza en sus padres y seguridad en sí mismo también va a ser un buen profesionista. En ese orden sí se asegura la felicidad plena. No siembres en tus hijos miedo, siembra amor y confianza, y ellos nunca te defraudarán. Apóyalos en sus sueños, platica sus inquietudes, enséñales a asumir las consecuencias de sus actos. No te pido que seas amigo o amiga de tus hijos, amigos tienen muchos, padres sólo los que tienen en casa y muchas veces ni siquiera los tienen juntos. Esas son meras circunstancias que no deben marcarlos si les demuestras amor. Sin juzgar, AMOR es seguramente lo que nunca tuvieron los delincuentes.

Ana Luisa Castillo Barrera

marrulla9@gmail.com

@MARRULLA9

 

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